martes, 15 de octubre de 2013

Bolivia Censo 2012: Algunas claves para entender la variable indígena


Por Leonardo Tamburini*

El último censo de población y vivienda llevado a cabo el día 21 de noviembre de 2012, ha arrojado nuevos datos sobre el nivel de auto-identificación indígena de la población boliviana. Aunque para tener un cuadro completo es necesario conocer los datos relativos a las preguntas Nº 30 y 31 de la boleta censal (1), intentaremos reflexionar y prospectar algunas explicaciones posibles de las cifras que proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Una primera consideración preliminar es que la identidad no es una categoría estática, es una construcción social permanente y dinámica; está sujeta a los cambios del contexto social y político, por tanto se revaloriza, se reafirma y se adapta a cada momento histórico. La identidad étnica está constituida por elementos simbólicos y materiales que permiten diferenciarse de los demás y sobre los cuales un grupo, una colectividad o un pueblo se reconoce asimismo. La identidad genera un sentido de pertenencia y diferencia respecto al otro.

Legalmente hay que decir también que el Convenio Nº 169 de la OIT (2), es la referencia jurídica aplicable para el Censo, el cual establece tres criterios para identificar quienes son los pueblos indígenas en Bolivia (3). Éstos sirvieron para estructurar y aplicar políticas públicas desde inicio de los 90’, aunque no tuvieron un impacto inmediato en el Censo de 1992, el cual si bien incluía la variable indígena, la forma de llegar a establecer la población de este origen no tomó en cuenta la pregunta relativa a la auto-identificación, incluida en el proceso del 2001.
Los datos

En el Censo de 2001, el nivel de auto-identificación arrojó cifras muy cuestionadas por quienes detentaban el poder en ese momento bajo argumentos inconsistentes, que daban cuenta de la preocupación sobre la ya evidente insurgencia social que irrumpiría en 2003 (4). Así más de 3 millones de personas se auto-identificaron con alguna de las 5 opciones de pueblos indígenas ofrecidas en la pregunta –aymara, quechua, guaraní, chiquitano, mojeño– que representó el 62% de la población mayor de 15 años, concentrando la región de Tierras Altas la mayoría con los pueblos quechua y aymara.

Aunque los datos del censo 2012 mostraron que hay una mayoría poblacional que no se asume indígena, esto no significa desconocer que hay una diversidad étnica en el país. La caída en los niveles de auto-identificación son notorios en términos absolutos y relativos: algo más de 2,8 millones de personas identificaron pertenecer a uno de los pueblos indígenas que habitan el país, 2,4 millones en Tierras Altas y 178 mil en Tierras Bajas, aproximadamente.

Respecto a la población por sexo de los pueblos indígenas según el censo 2013 tenemos que las mujeres representan una mayoría con 50,4 en un porcentaje de 1% respecto de los hombres que alcanzan el 49,5. Asimismo si comparamos estos datos con el censo del 2001, tenemos un decrecimiento de la población en un 9,94 hombres y el 11,56 mujeres.

Cuadro 1: Variación auto-identificación indígena censos 2001-2012 – Tierras Altas
Pueblo Indígena Originario Censo 2001 Censo 2012 Decrecimiento Porcentaje
Aymara 1.277.881 1.191.352 86.529 -7,26%
Quechua 1.555.641 1.281.116 274.525 -21,43%
Totales 2.833.522 2.472.468 361.054 -14,60%
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE) 2012

En el caso de algunos pueblos indígenas de las Tierras bajas, los tres pueblos indígenas más representativos por ser mayoría, de igual forma disminuyeron en población aproximadamente en una media de 34.62%. Resulta de todos modos sintomático que precisamente los cinco pueblos mayoritarios censados en 2001 bajaron en población que a la vez aportan la mayor merma a los resultados absolutos y relativos.

Cuadro 2: Variación auto-identificación indígena censos 2001-2012 – Tierras Bajas
Pueblo Indígena Originario Censo 2001 Censo 2012 Decrecimiento Porcentaje
Chiquitano 112.218 87.885 24.333 -27,69%
Guarani 81.011 58.990 22.021 -37,33%
Mojeño 46.336 31.078 15.258 -49,10%
Totales 239.565 177.953 61.612 -34,62%

Es probable que estos resultados tengan que ver con los procesos de migración y la expulsión de la población rural a centros urbanos, o migraciones a otros países en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Entre esa población generalmente se tienen indígenas que al migrar a las ciudades o poblados grandes, en algunos casos forman barrios indígenas urbanos o comunidades interculturales y diversas, en las que reproducen en parte su cultural, también adoptan otras formas de ciudadanía en el marco de la interculturalidad.

Analizando los datos por pueblo se recogen también ciertos reacomodos y alguna que otra interrogante.

Cuadro 3: Comparativo población indígena por pueblos y sexo 2001 – 2012 (acceder con un clic en el enlace)

La información que nos aporta el INE muestra un crecimiento importante en varios pueblos de Tierras Bajas, excepción hecha por los tres pueblos indígenas mayoría en población, como se decía. Los demás han tenido crecidas importantes, algunas incluso inexplicables como la de los Araona, que de 90 han pasado a 910, o los Guarasugwe, que de 9 pasaron a ser 42, siendo ambos de alta vulnerabilidad y vías de extinción por diferentes procesos biológicos. Bajo este mismo caso están los Yuki, que de 112 en 2001 han crecido a 202. Sin embargo a pesar del crecimiento poblacional en estos pueblos indígenas, se evidencia que algunos están en permanente vulnerabilidad y peligro de extinción, debido a diversos factores, sociales, económicos, políticos y ambientales.

Los repuntes en promedio giran entorno al doble o triple de la población de 2001. En esa dirección los Itonama, que viven en la Sud Amazonía, crecieron de 1.492 a 10.275, los Baure de 496 a 2.319, los Cayubaba que de 328 pasaron a ser 1.424 o los Joaquiniano, que de ser 169 pasaron a 2.797. Dentro de los que decrecen en número, están los Guaraní en Tierras Bajas, con 22.021 personas menos que en 2001, o los Chipaya aunque en éstos se explica porque fueron censados en aquella oportunidad juntamente con los Uru. En todo caso y pese al importante crecimiento de varios grupos amazónicos, no llegan a invertir la tendencia en baja que muestran los números absolutos y relativos que dicen que en 2001 los indígenas en Bolivia eran casi 3,5 millones de personas mayores de 15 años y hoy representarían 2,8 millones de auto-identificados. A éstos se les suma los afrobolivianos, quienes suman 16.329.

Sobre los porqués de estos repuntes puede señalarse el mejoramiento de las condiciones de vida de éstos pueblos, donde la titulación de sus territorios tiene una importancia fundamental. Con más de 11 millones de hectáreas, los indígenas de tierras bajas son quienes han logrado el mayor grado de tierras reconocidas en su favor desde 1996, cuando comenzó el proceso de saneamiento y titulación ordenado por la Ley INRA Nº 1715. El acceso a la tierra no les ha resuelto definitivamente sus problemas de marginalidad y exclusión, pero su crecente protagonismo socio-político les ha permitido canalizar la atención de políticas diferenciadas, fundamentalmente las relativas a salud, educación, servicios básicos, así como el acceso al ejercicio de derechos políticos y culturales.

Tampoco puede negarse que el proceso de empoderamiento político que han tenido motorizado desde sus largas y sacrificadas marchas exigiendo transformaciones estructurales del Estado, cristalizadas en la convocatoria de la Asamblea Constituyente y la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, que ha recogido gran parte de su plataforma histórica reivindicativa. El acceso de Evo Morales a la primera magistratura del país y la declaratoria de Bolivia como un Estado Plurinacional, se explica también a partir del importante proceso de empoderamiento histórico de los indígenas de las tierras bajas, quienes lograron posicionar una agenda de derechos, la misma que fue recogida por el denominado “Proceso de Cambio”, el cual, con muchos cuestionamientos de parte de los propios indígenas, lidera el actual Gobierno.

La pregunta

En todos los países donde se ha incluido la variable de auto-identificación indígena, el tema de la pregunta en la boleta censal ha acarreado no pocos conflictos (5). Es conocido sin embargo que una forma de minimizar el impacto de las demandas de las organizaciones indígenas por los Estados es aplicar procedimientos que le permitan disminuir el número de originarios en sus países vía Censo de población o encuestas similares. Sin duda la pregunta que se utiliza es clave puesto que, a través de la misma, los encuestados se predisponen a ofrecer una información tan sensible como la auto-identificación. En este último ejercicio se ha tenido una variación respecto a la pregunta aplicada el 2001.

Censo 2001:
“Se considera Usted perteneciente a uno de los pueblos indígenas que se proponen a continuación: Aymara – Quechua – Guaraní – Chiquitano – Mojeño
Censo 2012:
“Como boliviana o boliviano, pertenece a alguna nación o pueblo indígena originario campesino o afroboliviano, Araona, Aymara, Ayoreo, Baure, Canichana, Cavineño, Cayubaba, Chácobo, Chipaya, Chiquitano, Esse Ejja, Guaraní, Guarasugwe, Guarayo, Itonama, Joaquiniano, Kallawaya, Leco, Machinerí, Maropa, Mojeño, Moré, Mosetén, Movima, Murato, Pacahuara, Quechua, Sirionó, Tacana, Tapiete, Tsimane/Chiman, Urus, Weenayek, Yaminagua, Yampara, Yuki, Yuracaré, Yuracaré – Mojeño.”

Una primera diferencia es que se ha incluido en la pregunta la referida a los afrobolivianos, ausente en la del 2001 y exigida por las últimas recomendaciones del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) (6). La coincidencia es que en ambas se utiliza la palabra “pertenece” y no “se identifica”, otra de las opciones que podría haberse empleado. Una segunda diferencia es que en la del 2012 se agregó la frase “Como boliviana o boliviano…” que tiene que ver con el origen nacional del encuestado, algo que se pregunta, aunque no directamente, en la casilla 22, cuando se consulta sobre el lugar de nacimiento. De todos modos, la respuesta a esta introducción no sirvió ni está formulada para determinar la nacionalidad de quien se entrevista.

Según el Manual del Empadronador del INE (7) la primera parte de la pregunta, servía como “filtro” para saber si las bolivianas y bolivianos pertenecen o no a algún pueblo indígena originario campesino. Si la respuesta era afirmativa, entonces la pregunta del encuestador debía ser “¿a cuál?”. Si la contestación del encuestado iba seguida a la identificación de alguno de los pueblos/nacionalidades indígenas indicadas abajo, se las anotaba como que “si pertenece”. Pero si a la respuesta afirmativa el consultado no lograba adscribirse a ninguna de dichas opciones, las cuales no eran leídas por quien aplicaba la boleta (8), entonces se los identificaba como “no identificado”. En esta categoría existe un preocupante dato de 4.419 personas quienes se auto-identificaron como indígenas pero no supieron indicar al pueblo de pertenencia.

La inexistencia de la opción “mestizo” u otra que recoja el tránsito entre lo indígena y/o personas quienes no se reconocen como tal por otras razones, es una de las explicaciones que ciertos sectores políticos dieron en 2001 para justificar la fuerte adscripción indígena de un segmento importante de la población, en tanto los “no indígenas” no tenían opción que elegir. Sobre los datos actuales, la negativa del INE de incluir la opción “mestizo” tuvo razones más teóricas e históricas que prácticas, que refieren a la carga peyorativa que porta el mestizaje entendido como proceso forzado de “blanqueo” de la población y negación de la identidad indígena impuesto en pos de la construcción de una sociedad monocultural y monoétnica en el contexto de la “Nación boliviana” (9).

Cuadro 3: Censo 2012 Población total auto-identificada y no auto-identificada
Población auto-identificada (Pertenece) Población no auto-identificada (No pertenece) No son bolivianos No especificado
2.806.592 4.032.014 73.707 4.419

Una de las consignas bajadas desde ciertos sectores políticos para oponerse al Censo fue el auto-identificarse como “TIPNIS” o como perteneciente a algunos de los pueblos que habitan dicho territorio, en solidaridad a la lucha en defensa de ese espacio. Sin embargo cuesta creer que más de 4 mil personas hayan tenido problemas para adscribirse su pueblo de origen. Una de las hipótesis es que la pregunta del Censo 2001, al ofrecer “opciones”, las cuales eran leídas a los encuestados, éstos se hayan sentido “invitados” a optar por una de ellas. Esta del 2012, además de las presiones y otros elementos que tienen que ver con la variabilidad propia de una adscripción que sigue teniendo mucho peso en la sociedad boliviana, ha generado probablemente alguna dificultad en el momento de la aplicación de la boleta que el INE debiera explicarnos.

Varios elementos y otros seguramente han confluido en los resultados del censo, habrá que esperar otros datos más concretos que nos permitan hacer un análisis más profundo, y que las dudas y cuestionamientos se superen con la realización de la auditoria que ha comprometido el INE.

Notas 

(1) Las cuales refieren al primer idioma que aprendió hablar en su niñez (31) y cuál idioma habla actualmente (32) que complementan la pertenencia etno-lingüística de la población indígena encuestada.

(2) Puesto en vigencia en Bolivia con la Ley Nº 1257/91 de 11 de julio.

(3) El artículo 2 num. 1 inc. b) prescribe que el mismo se aplica a “…los indígenas pueblos en países independientes, considerados indígenas por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en el país o en una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista o la colonización…” El segundo criterio es que dichos pueblos deben “…cualquiera sea su situación jurídica, [conservar] todas sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas.”Y el tercer criterio lo aporta el numeral 2 del mismo artículo, el cual establece que “La conciencia de su identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio.”

(4) El Censo se realiza poco tiempo después de la “Guerra del Agua” de Cochabamba y la insurgencia de los conflictos en el Altiplano (Achacachi particularmente) de abril y septiembre de 2000, respectivamente. El Censo también precede las movilizaciones por la Asamblea Constituyente (2002) y la rebelión popular de octubre de 2003, que expulsa de la presidencia a Gonzalo Sánchez de Lozada.

(5) En Argentina por ejemplo, el censo de 2010 estableció una pregunta y una metodología que fue criticada por las organizaciones, en tanto no se censaron los indígenas urbanos, así como que las boletas no contenían todos los pueblos indígenas existentes en el país. IWGIA, El Mundo Indígena 2013, pág. 186.

(6) CERD/C/BOL/CO/17-20, marzo de 2011. Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial 78o período de sesiones?14 de febrero a 11 de marzo de 2011, Recomendación Nº12 pág. 3


(8) A diferencia de lo que ocurrió en el Censo 2001.

(9) El Vicepresidente declaró la prensa que el “mestizo” no era una identidad, por tanto no mereció incluirlo como categoría en el Censo.
*Leonardo Tamburini es miembro del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS).

Fuente: SERVINDI

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