
La presidenta Dilma Rousseff confirmó ayer el compromiso de Brasil en mantener una “fuerte” alianza estratégica con Venezuela, tras reunirse con el flamante mandatario Nicolás Maduro, quien cerró en Brasil su primera gira internacional, tras su elección en abril por un estrecho margen.
Maduro eligió a sus aliados del Mercosur (Argentina, Brasil y Uruguay) para su primer viaje internacional como mandatario.
“Hoy reiteramos el compromiso con una fuerte alianza estratégica entre nuestros países”, dijo Rousseff en una declaración a la prensa tras la reunión.
Al lado de Rousseff, el presidente venezolano defendió la fiabilidad del sistema electoral venezolano y el resultado de la elección y añadió: “Hoy estamos construyendo un gobierno para todos los venezolanos, para los que votaron por nosotros y para los que no”.
El venezolano entregó un cuadro del fallecido presidente Hugo Chávez -en ropa militar y boina roja- a Rousseff, quien elogió las “cualidades” de Maduro, lo consideró “un gran amigo de Brasil” y le deseó “mucho éxito en su mandato”.
Venezuela se llevó de Brasil el compromiso de aumentar la cooperación para la producción e industrialización de alimentos, en buena parte importados, y ayudar a garantizar en conjunto el abastecimiento eléctrico mutuo.
Maduro trajo a Brasil su agenda para la presidencia del Mercosur, que Venezuela asumirá el 28 de junio. “Vamos a un proceso de consolidación del Mercosur”, dijo Maduro, quien agregó que sus pares de Uruguay, José Mujica y de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se mostraron “optimistas” para los cambios que necesita el bloque regional.
Venezuela se convirtió en miembro pleno del Mercosur en 2012. El bloque deberá decidir próximamente la reintegración de Paraguay a su seno tras las elecciones de abril, luego de que su Senado fue el único que objetó la entrada venezolana al bloque.
Ante el palacio presidencial en Brasilia se congregó un pequeño grupo opositor que portaba una pancarta con la leyenda “Maduro presidente ilegítimo”, al que se sumó otro del Movimiento de los Sin Tierra, tradicionales aliados de Chávez y favorables a su sucesor.
Ésta es la primera gira de Maduro tras ganar las elecciones el 14 de abril por un estrecho margen de 1,49% de los votos, un resultado impugnado por la oposición. La victoria fue respaldada por sus vecinos sudamericanos pero Estados Unidos ha evitado pronunciarse.
Brasil y Venezuela mantienen una muy lucrativa relación económica. El comercio bilateral alcanzó un récord de 6.052 millones de dólares en 2012, con un histórico superávit para los brasileños de 4.059 millones. Rousseff se comprometió a ver maneras de equilibrar más el comercio.
Las inversiones de empresas brasileñas en Venezuela se estiman en 20.000 millones de dólares.
Maduro, que numerosas veces viajó a Brasil cuando era canciller de Chávez, se reunió con el popular ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien lo apoyó en las elecciones. Tras la reunión, declaró: “Lula es padre de los luchadores de izquierda”. El venezolano también tenía previsto participar en un acto con estudiantes y representantes de organizaciones sociales en la Universidad de Brasilia, a puerta cerrada.
Críticas de Capriles
Por su parte, en Caracas, el líder opositor Henrique Capriles criticó ayer a Brasil por dar su apoyo sin condicionamientos a Maduro.
“Pareciera una política atada a la economía y no a los principios”, dijo Capriles, al opinar que “en Brasil hay instituciones sólidas para que puedan respaldar lo que se acordó en la Unasur poco después de los comicios, cuando el presidente peruano Ollanta Humala, como presidente pro témpore, exhortaba a Venezuela a realizar la auditoría de las elecciones.
Fuente: Revista Oro Negro






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